Como honrar a quienes me dieron vida si no es recordándolos ? Sabiendo que cada movimiento, gesto y acción que hicieron y que yo vivencié forman hoy parte de mí.
Mi Familia fue pequeña en número, solo 4 miembros. Papá trabajaba en ese entonces en una fábrica de Hilos muy famosa y cubría turnos de 8 horas al día. Mi madre trabajaba por igual en esa misma fabrica y ahí fue donde se conocieron y se enamoraron. Mi hermana un año y medio menor que yo fue por muchos años mi mejor compañera de juegos como se verá mas delante.
También mi abuela Materna ,a quien yo llamaba de cariño "mamá Lena" porque su nombre era Magdalena, y su otra hija además de mi mamá llamada Antonia o tía Toña fueron las mujeres que más influyeron en mi vida. De hecho fui su hijo literalmente durante aproximadamente 3 años, ya que como mi madre continuó trabajando hasta yo tener esa edad, eran ellas quien cuidaban de mi totalmente. No había abuelo porque hacia muchos años cuando aún sus hijos eran chicos los abandonó y nunca supieron nada de él.
También estaba mi tío Manuel hijo único varón de mi mamá Lena, mismo que falleció en un accidente de motocicleta en carretera justo un día 12 de Diciembre cuando iba junto con un amigo a visitar la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe en un poblado cerca de Ocotlán.
De la familia de mi padre no puedo decir lo mismo en cuanto a cercanía ya que nunca, tanto padres como hermanos de mi papá se acercaron a nosotros. Así suele ser alguna gente, ausente.
Recuerdo que la casa de mi mamá "Lena" estaba solo a 3 casas de distancia de la nuestra así que eramos practicamente vecinos.
Tengo recuerdos hermosos de esa casa, como aquel en que veo bajo el lavadero de mi tía un día a una gaviota herida que sabrá Dios como calló en su casa quizá perdida o por algún fuerte viento de una lluvia previa. Mi tía buena mujer que era la alimentaba comprandole pequeños pescados en el mercado local pero a pesar de sus esfuerzos murió.
Recuerdo vivamente un día en especial, cuando mi tío falleció, estábamos en su comedor cuando un señor tocó a la puerta, recuerdo que a mi me llevaron de inmediato con otra señorita amiga de la casa y esta me llevó al rió cercano a ver las canoas de los pescadores (supongo que para distraerme ). Yo observo como traen unos peces muertos en unas cubetas.Recuerdo el río, el viento sobre el agua formando pequeñas olas y como estas mecían la canoa en la orilla.
Después de un rato regresamos a casa de mi abuela y había mucha gente rezando, mi tío ya descansaba en un féretro. Esa fue la primera perdida de un miembro de esa familia pequeña.
Elías.
domingo, 25 de marzo de 2012
lunes, 19 de marzo de 2012
Primeros Regalos Recordados.
La noche con su silencio es el escenario perfecto para el misterio y la sorpresa.
Y esa noche de Diciembre no seria la excepción.
Recuerdo la obscuridad rodeando mi habitación y solo al centro, la luz tenue de un foco de escasos watts.
Mi padre sentado a mi izquierda, en el suelo, a pie tirante de camisa blanca arremangada. yo igual en el suelo observando un juguete hermoso con vistosas luces roja y azul en la hélice que encienden de manera intermitente, un helicóptero azul forma el juguete en su totalidad. Por si fuera poco esto, un juguete mas, una "revolvedora de concreto" de color amarillo, seria mi compañera de juego durante mas tiempo que el helicóptero. Ambos tenían funciones de ruidos y movimientos alimentados por la energía de baterías.
El helicóptero duro poco porque había que ver como funcionaba, como giraban las hélices y que era eso que irradiaba luz en ellas. Así que manos a la obra y mis manos infantiles fueron suficientes para romper, investigar, exponer los pequeños focos que había en los extremos de la hélice y para sacar el corazón del juguete, un pequeño motor eléctrico que igual me divertirían como si fueran el juguete completo.
Elías
domingo, 18 de marzo de 2012
Mi Infancia
Recuerdos de Infancia.
Destellos de luz en forma de imágenes bañados por halos de oscuridad, flashes de vida vivida llegan a mi memoria, luz de día en forma de niño que corre, camina y llora, de la mano de su pequeña hermana.
Recuerdo así mis primeros años, en la casa aquella de Ocotlán por la calle Zaragoza. paredes de ladrillo de adobe, alguna pintada de color azul y otra de amarillo, algunas áreas con el ladrillo descubierto dejan ver el canto de estos y la arena blanca entre los mismos. A mi mente llega la imagen de aquel sillón de asientos de vinillo y estructura de varilla de acero que a pesar de su sencillez se observaba majestuoso en la entrada de la casa detrás del portón y justo al lado de el pasillo recibidor, ahí dejaba mi bicicleta, aquella misma que un día atrapó mi pequeño dedo en su cadena y que por ese acto de travesura infantil fui merecedor además del dolor en el dedo, de una nalgada de mi padre como reprimenda de mi travesura.
Ahí corría y jugaba en el patio central donde un naranjo crecía en flor en el centro del mismo. Ese árbol fue testigo mudo de mis travesuras de mis correrías y de mis llantos. Ahí bajo de el deje mi hermoso barco de plástico con llamativos colores y de ventanas transparentes de iluciones y de pasajeros acuáticos. De peces y otros pasajeros que por haberme tragado uno termine en el hospital con intravenosas esperando pacientemente a que circulara por todo mi tubo digestivo, claro sin perforarlo para después de toda una odisea saliera campante por donde termina el colon. Recuerdo ver sobre mi el frasco de suero rosado y las burbujas de aire que entraban al mismo y el Dr. que se acercaba a revisarme para descartar que mi abdomen tuviera algún dato de peritonitis y operarme.
Gracias a Dios esto no sucedió y después de unos días en el Hospital regrese a casa a seguir Jugando.
Elías.
Destellos de luz en forma de imágenes bañados por halos de oscuridad, flashes de vida vivida llegan a mi memoria, luz de día en forma de niño que corre, camina y llora, de la mano de su pequeña hermana.
Recuerdo así mis primeros años, en la casa aquella de Ocotlán por la calle Zaragoza. paredes de ladrillo de adobe, alguna pintada de color azul y otra de amarillo, algunas áreas con el ladrillo descubierto dejan ver el canto de estos y la arena blanca entre los mismos. A mi mente llega la imagen de aquel sillón de asientos de vinillo y estructura de varilla de acero que a pesar de su sencillez se observaba majestuoso en la entrada de la casa detrás del portón y justo al lado de el pasillo recibidor, ahí dejaba mi bicicleta, aquella misma que un día atrapó mi pequeño dedo en su cadena y que por ese acto de travesura infantil fui merecedor además del dolor en el dedo, de una nalgada de mi padre como reprimenda de mi travesura.
Ahí corría y jugaba en el patio central donde un naranjo crecía en flor en el centro del mismo. Ese árbol fue testigo mudo de mis travesuras de mis correrías y de mis llantos. Ahí bajo de el deje mi hermoso barco de plástico con llamativos colores y de ventanas transparentes de iluciones y de pasajeros acuáticos. De peces y otros pasajeros que por haberme tragado uno termine en el hospital con intravenosas esperando pacientemente a que circulara por todo mi tubo digestivo, claro sin perforarlo para después de toda una odisea saliera campante por donde termina el colon. Recuerdo ver sobre mi el frasco de suero rosado y las burbujas de aire que entraban al mismo y el Dr. que se acercaba a revisarme para descartar que mi abdomen tuviera algún dato de peritonitis y operarme.
Gracias a Dios esto no sucedió y después de unos días en el Hospital regrese a casa a seguir Jugando.
Elías.
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