Recuerdos de Infancia.
Destellos de luz en forma de imágenes bañados por halos de oscuridad, flashes de vida vivida llegan a mi memoria, luz de día en forma de niño que corre, camina y llora, de la mano de su pequeña hermana.
Recuerdo así mis primeros años, en la casa aquella de Ocotlán por la calle Zaragoza. paredes de ladrillo de adobe, alguna pintada de color azul y otra de amarillo, algunas áreas con el ladrillo descubierto dejan ver el canto de estos y la arena blanca entre los mismos. A mi mente llega la imagen de aquel sillón de asientos de vinillo y estructura de varilla de acero que a pesar de su sencillez se observaba majestuoso en la entrada de la casa detrás del portón y justo al lado de el pasillo recibidor, ahí dejaba mi bicicleta, aquella misma que un día atrapó mi pequeño dedo en su cadena y que por ese acto de travesura infantil fui merecedor además del dolor en el dedo, de una nalgada de mi padre como reprimenda de mi travesura.
Ahí corría y jugaba en el patio central donde un naranjo crecía en flor en el centro del mismo. Ese árbol fue testigo mudo de mis travesuras de mis correrías y de mis llantos. Ahí bajo de el deje mi hermoso barco de plástico con llamativos colores y de ventanas transparentes de iluciones y de pasajeros acuáticos. De peces y otros pasajeros que por haberme tragado uno termine en el hospital con intravenosas esperando pacientemente a que circulara por todo mi tubo digestivo, claro sin perforarlo para después de toda una odisea saliera campante por donde termina el colon. Recuerdo ver sobre mi el frasco de suero rosado y las burbujas de aire que entraban al mismo y el Dr. que se acercaba a revisarme para descartar que mi abdomen tuviera algún dato de peritonitis y operarme.
Gracias a Dios esto no sucedió y después de unos días en el Hospital regrese a casa a seguir Jugando.
Elías.
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